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‘Solo en casa’ y ‘¡Qué bello es vivir!’: dos películas que marcaron las Navidades de varias generaciones

Imagen de Solo en casa

Con la llegada de estas fechas hay dos películas que nunca fallan en las televisiones españolas. ‘¡Qué bello es vivir!’ y ‘Solo en casa’ se han emitido tantas veces que ya deberíamos sabernos los diálogos de memoria, sin embargo, no nos cansamos de ellas. Es como si ya formaran parte de una tradición.

Seguramente sea una cuestión generacional. ‘¡Qué bello es vivir!’ se estrenó en 1948 y desde entonces sigue emocionando con la misma intensidad que la primera vez. Los que pudieron disfrutar de aquella época irrepetible de Hollywood dirán que la Navidad tiene el rostro de James Stewart. En cambio, los más jóvenes preferirán revivir las aventuras de un niño que tuvo que ingeniárselas para evitar que unos ladrones robaran en su casa en plenas Navidades. Admitámoslo, Macaulay Culkin también ha marcado a toda una generación. Bien lo sabe Google, que aprovechando estas fechas y el lanzamiento de su nuevo producto, ha elegido a esta película y a este actor para promocionarlo. El anuncio no tiene precio:

¡Qué bello es vivir!

Clarence es un ángel de segunda clase que es mandado a la Tierra con una única misión: convencer a George Bailey de que no se suicide. George es un hombre honrado que con la ayuda de este ángel conocerá cómo habría sido la vida de sus seres queridos si él no hubiera existido. Para ello, repasa momentos de la vida de George en los que gracias a él ha hecho del lugar donde vive un mundo mejor. Clarence hará todo lo que puede para dar a George la fuerza que necesita para seguir viviendo.

Solo en casa

Kevin es un niño de ocho años que se siente incomprendido dentro de su propia familia: su hermano mayor le parece un abusón y siente que sus padres tienen continuos despistes como padres. Una noche, mantiene con su madre una discusión que provoca que desee con todas sus fuerzas no tener familia. En plena Navidad, toda los McCallister se van de vacaciones a Francia, sin embargo, la familia se deja olvidado al pobre Kevin solo en casa. Aquí empieza la aventura de un niño que disfruta de su nueva situación. Ya no tendrá que quejarse de los continuos despistes de sus padres, ni tendrá que aguantar a un hermano que le hace la vida imposible. A medida que el tiempo pasa, se va dando cuenta de que esta soledad conlleva ciertas responsabilidades que le hacen madurar y crecer, y como no, empezar a echar de menos a su familia. Todo esto se une con el suceso al que tiene que hacer frente: unos ladrones quieren entrar en su casa para robar. Kevin ideará un plan para defender lo que le pertenece a él y a su familia. Todo el ingenio es poco para evitar que los ladrones consigan entrar.

Si nunca has visto alguna de estas películas, estás en el momento perfecto para sentarte en el sofá y disfrutar de dos películas que marcaron a dos generaciones completamente diferentes pero manteniendo el mismo punto en común: la vida es mejor cuando tienes con quién compartirla.

¡Feliz Navidad a todos!

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